Cronómetro | Bibiana Fernández Piensa que trabajo llama a trabajo y que no hay que desaprovechar el momento. Junto a Sergio Pazos pasará por A Coruña para «transmitir alegría»
03 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Bibiana Fernández (Madrid, 1954) habla deprisa y deprisa trabaja. No para. Recorre España junto al gallego Sergio Pazos con No se nos puede dejar solos , una obra en la que el humor sobre lo cercano se convierte en argumento para reflexionar sobre la soledad. «Pero con humor, para transmitir alegría», insiste. Una de la más célebres chica Almodóvar pisará (con garbo) el escenario del Palacio de Congresos. Este viernes, a las 21 horas, hay una cita con Bibiana. No se la debe dejar sola. -Llego con un gallego que es un gamberro tremendo, que es lo que hacemos en la obra. Lo pasamos muy bien. -Como artista todoterreno, ¿qué le proporciona el teatro? - Me gusta el escenario. 101 dálmatas me abrió el apetito. Me ofrecieron esta moneda de cambio y era obligación moral apostar por la profesión. Está peor pagado, pero proporciona otros beneficios. -¿Ver al público es uno de ellos? -Es una función que acaba de nacer y gatea muy bien. Percibo que la gente se lo pasa muy bien. -La referencia de «Siete vidas», de la misma productora, será una garantía. -Los guionistas han hecho un gran trabajo. Hay detrás un gran equipo. -¿Está en crisis el mundo del espectáculo? -La crisis va por barrios. Los actores no tenemos descanso sino parones. Creo que trabajo llama a trabajo. -Hábleme de Pedro Almodóvar. -Trabajar con Pedro es bueno para cualquiera. Crea sensaciones especiales. Somos amigos, pero eso no quiere decir que siempre te vaya a llamar. Con eso soy muy pudorosa. A Almodóvar le pediría un millón de pesetas, antes que pedirle un papel. -¿Cómo lleva los excesos televisivos que se viven en la actualidad en determinados programas? -Creo que todo es un exceso desde hace mucho. Me lo parece, por ejemplo, que conviertan los medios de comunicación en lugares de venganza. A mí me tratan con respeto, pero deberían hacer una criba. La prensa rosa antes te contactaba con la fantasía. Ahora te contacta con la cloaca. Se ha perdido el espíritu.