Un hombre se enfrenta a tres años de prisión acusado de provocar un accidente de circulación en el que perdieron la vida las tres personas que viajaban con el procesado. El fiscal sostiene que el conductor, en el momento del siniestro, arrojaba una tasa de alcohol por encima de lo permitido. Se basa en la prueba de alcoholemia realizada por la Guardia Civil al acusado. Cinco horas después del accidente dio 0,3 miligramos de alcohol en sangre, tasa entonces permitida para circular. El accidente ocurrió a las seis de la madrugada del 12 de septiembre de 1999. El vehículo que conducía el procesado, un Lancia Delta, circulaba por Alfonso Molina y se salió de la calzada por el margen derecho. Posteriormente colisionó contra el poste de una señal vertical, a la altura del kilómetro dos de la carretera N-550. Como consecuencia del siniestro resultaron muertos en el acto Ricardo Ríos, de 30 años, y Cristina Méndez, de 32. La esposa del procesado, Marta García, también de 32 años, moría tiempo después en el Juan Canalejo. Evacuación El conductor, que resultó herido grave, fue evacuado al hospital, donde, cinco horas después, le realizaron la prueba de alcoholemia. La defensa del procesado sostiene que no está acreditada la embriaguez del acusado. Y en caso de que fuese condenado, solicita que la pena de cárcel pedida por el Fiscal sea sustituida por una multa de 13.000 euros. La indemnización a los familiares de las víctimas del accidente serán tratadas durante el proceso.