HERCULÍNEAS | O |
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.YA PUEDES preguntarle a María Pita, al pirata Drake y al soldado barrigudo de la Domus. Si quieres, puedes irle con el cuento al delfín de Paco Vázquez y al del bus número 7 o consultarlo con la almohada de la alcoba en la que durmió Picasso. Por poder, puedes planteárselo a las focas y a los pulpos del Acuario, y a quienes te tropieces en las barras del Orzán, a todas las arenas de las siete playas y a las gaviotas del monte de San Pedro; puedes sondear a tu policía de barrio, si lo tienes; a la estatua esa de la plaza de Millán Astray, a todos los vecinos del Agra, a los socios del Sporting Club Casino y a las monjas de las Bárbaras. También puedes intentarlo con los más de doscientos peldaños de la Torre o con el viento que no para en Los Rosales, con el tranvía histórico del histórico paseo, la placera más vieja de la plaza de Lugo y el último bebé nacido en el Materno. Puedes ir con la cuestión al cura-párroco de la iglesia de la Oza, al tipo que te vende pañuelos en San Pedro de Mezonzo, a los que van a la piscina del parque de San Diego y a quienes practican el arte del botellón. Por preguntar, pregunta al 010, ya verás como es inútil; ahora nadie te sabrá decir por qué hace cosa de dos meses todo el mundo se quejaba del calor. laureano.lopez@lavoz.es