Un chequeo a las actividades que programa el centro demuestra que su gran apuesta es la versatilidad Los coordinadores resaltan el servicio ofrecido para informar y asesorar a jóvenes y usuarios
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En busca del libro perdido, de un piso barato (aquí tampoco se hacen milagros), una carta virtual de alguien lo menos virtual posible, algo de trabajo y, ante todo, mucho ocio. La nave cultural del Fórum Metropolitano de A Coruña, en el parque Europa, vuela hasta el anochecer. A todas horas y edades hay actividades. El caso es encontrarlas. Desde el edificio acristalado despegan iniciativas que llevan la etiqueta de independiente y, otras, que se incrustan en la actividad municipal. Un día en el Fórum puede ser lo largo que uno quiera. Pilotado por centenares de visitantes al día. Hay dependencias para la Policía Local, biblioteca, cine o conciertos. Es un centro cultural, al uso en apariencia, pero multiplicado por las programaciones que se cuelan, a veces más por intuición que por lo que la burocracia impone. El Fórum lo dirige un equipo entusiasta que presume de actuar en grupo con un lema no escrito que resume su filosofía: «Que el que lo visite, repita». Para pedirle peros al Fórum hay que hablar de escasez de espacio en algunas dependencias. O el poco material bibliográfico. La falta de libros es una crítica directa al servicio de biblioteca. Pero, como dice algún usuario, hasta las fotocopias son más baratas. A las diez de la mañana, por ejemplo, los habitantes del contenedor cultural se incorporan a las instalaciones con preferencias similares. Tras un paso obligado por la cafetería; la sala de lectura, los puestos de estudio, Internet e informática se convierten en los lugares más solicitados. Son los Servicios Estables del centro. En ellos se incluye desde el registro y ventanilla municipal a la oficina de atención ciudadana o información juvenil. Atado el futuro llega el momento de volar con la imaginación del presente. Entonces, el Fórum gira en torno al ocio y el arte. Cine, música, teatro, exposiciones... O los talleres en los que se escribe la intrahistoria de lo que pasa en el Fórum.