Limpiar sin riesgos

Redacción A CORUÑA

A CORUÑA

Seis mil coruñeses se dedican a mantener en estado de revista oficinas e industrias

08 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El sector de la limpieza profesional, que en la provincia se calcula engloba a seis mil personas, no encabeza en la actualidad el ránking de accidentalidad laboral y, evidentemente, se trata de un colectivo no sometido a los riesgos de otras profesiones de alta siniestralidad. No obstante, diferentes factores inciden en que se trate de un grupo laboral para el que la prevención de accidentes cobra especial relieve en determinadas situaciones, básicamente ligadas a la manipulación de maquinaria y de productos peligrosos. Entorno La posibilidad de que se produzca un accidente cuando se desarrolla una actividad de limpieza depende mucho de las características del destino de trabajo: no es lo mismo una oficina que una industria, un hospital o una fachada y tampoco se opera en las mismas condiciones en grandes empresas -en la mayoría de las veces sometidas a controles más o menos rigurosos- que si se trabaja horas sueltas para firmas pequeñas. Los sindicatos atribuyen precisamente a la falta de inspección las deficiencias en prevención de riesgos que soporta el colectivo. De hecho, la actividad sumergida -trabajos sin declarar o aún legalizados pero con jornadas irregulares- dificulta aún más la fiscalización de las condiciones laborales. A ello se suman otras carencias, como la sensibilidad del propio trabajador, que a menudo desconoce los peligros a los que se puede estar exponiendo en su actividad diaria. Conocer el lugar y tomar las mínimas medidas de precaución indicadas es la primera norma para el empleado. Factores de peligro Dentro de la diversidad del sector que engloba la limpieza, existen cinco factores principales de riesgo: las caídas, la manipulación manual de cargas y las posturas de trabajo, los productos peligrosos, los riesgos eléctricos y los equipos o maquinaria de trabajo. Los incidentes más frecuentes son las caídas, resbalones y tropiezos, buena parte de los cuales se pueden prevenir tomando precauciones sobre el estado del suelo, los obstáculos fijos o provisionales (cables, máquinas, etcétera), las escaleras, la iluminación y la señalización de la zona de trabajo. Caso especialmente sensible es el trabajo en altura: a menudo basta con llevar un calzado adecuado y tomarse el tiempo necesario para buscar y colocar la escalera adecuada para evitar un incidente grave.