Mujer atrabiliaria y popular

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Personajes coruñeses | La Manolita

07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue uno de los personajes más populares de A Coruña entre 1930 y finales de los cincuenta. Se llamaba Manuela Fernández, pero todos la conocían por La Manolita. Muy joven llegó a la ciudad, procedente de Ferrol, para trabajar de camarera en un hotel de la calle de los Olmos y, no se sabe por qué causa, comenzó a desvariar. La locura de Manolita era inofensiva, aunque su vocabulario fuese de armas tomar. Las autoridades la amenazaron con llevarla a la cárcel o a un batallón de trabajo a Los Caídos, tras lo que el personaje moderó su lenguaje, sobre todo cuando estaba cerca un guardia, un sacerdote, o un militar. La gente se metía continuamente con la estrafalaria mujer, pero ella contestaba y, si la cosa se ponía mal, largaba un bolsazo. Hacía sabrosos comentarios, empezando por el alcalde Alfonso Molina, que, al parecer, le había prometido una pensión. Iba vestida con ropas de colores chillones. No menos llamativos eran los coloretes que se echaba en la cara, dándole un aspecto de esposa de indio comanche presta a entrar en combate. Bajita, de ojos cetrinos, delgaducha, tenía las piernas arqueadas. Su campo de acción solía ser las calles de la Estrella, Galera y Olmos, así como los Cantones y Méndez Núñez. No le gustaba pasar por la calle Real, especialmente frente al Casino, pues decía que en esta sociedad había muchos viejos verdes, que taladraban a las damas con sus miradas. Mariano Tudela, en Vivir en A Coruña, hizo una semblanza de Manolita sarcástica: «Pequeña, esmirriada, delgada y huesuda, con las piernas desmesuradamente torcidas y con las mejillas rebosantes de coloretes, con sus peinetas y sus alardes de bisutería, Manolita era una máscara de carnaval solanesco, de destrozona ramoniana o de vagabundo de película neorrealista italiana». A Coruña se convulsionó al enterarse el 3 de marzo de 1960 de que la Manolita había aparecido muerta en su domicilio de la Torre. Desde un mes antes dejó de verse por sus lugares de paseo habitual y algunos creyeron que había emigrado hacia climas más cálidos, pues tenía reuma.