«Si voy más rápido o el perro es más grande, me mato»

Bibiana G. Visos A CORUÑA

A CORUÑA

Testimonio | Enrique Martínez Barreiro

24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

En compañía de su mujer y su suegra, Enrique Martínez regresaba a A Coruña por la A-9 el domingo 14 de septiembre, tras una jornada de sol en Ribeira. El reloj marcaba las 9.45 horas, «cuando a la altura de Santiago, de pronto, vi una mancha blanca y noté un fuerte golpe bajo el coche», explica. Martínez acababa de atropellar con su Audi A-4, a un perro en plena autopista. «No me lo podía creer, y con la densidad de tráfico que había en ese momento, no pude parar hasta la siguiente gasolinera», relata cómo reaccionó ante el suceso. En la estación de servicio comprobó cómo la colisión con el animal había ocasionado desperfectos en la parrilla y el radiador de su vehículo, «así que me dirijí al peaje para hablar con algún encargado». Desde allí contactó, vía telefónica, con el responsable de mantenimiento, que le comunicó que el seguro de responsabilidad civil de Audasa -compañía concesionaria de la autopista- se encargaría de todo. Sin embargo, ya en casa, Martínez recapacitó sobre el incidente, «podía haber sido mucho peor», detalla. «Ese tramo de autopista es usado por muchos conductores como vía de circunvalación de Compostela, porque hay dos entradas y dos salidas sin peaje. De ahí, el tráfico que registra, y también que los animales puedan colarse por los accesos sin vigilancia». Tras esta reflexión presentó una reclamación ante Audasa a través de su compañía de seguros. De momento, ya ha recibido la respuesta: «Aseguran que no ha podido determinarse la responsabilidad de la empresa en el accidente, y que lamentan no poder hacerse cargo de los daños», lee Martínez la carta que le han remitido. Más afectados En quince días «ya se han puesto en contacto conmigo cinco personas que han vivido situaciones similares. Estamos estudiando presentar una demanda conjunta», dice el economista. Además apunta una solución: «Deberían indicar que por allí pueden cruzar animales o disponer de un sistema de vigilancia para que no entren perros». «Si llego a ir a más velocidad o el can es más grande provoco un choque en cadena o me mato», asegura.