El día de los que no se bajan

Bea Abelairas
B. Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

ESTUDIOS BLANCO

La romería registró más afluencia de barcas que de público. Una buena parte de los asistentes bailó al son de las orquestas, sin bajar a tierra. Una de las embarcaciones acabó en el fondo del río.

25 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Es el día de los coruñeses, el de los emigrantes, el de los políticos, pero sobre todo es el día de los que no se bajan de la barca. La segunda jira a Os Caneiros se celebró ayer en un ambiente festivo, pero no eufórico, algo que parte de los fieles a esta romería agradecen. «Hoy se puede venir porque hay menos loco», aseguraba una mujer atrincherada, junto a todo su grupo (ninguno bajaba de los cincuenta), en la barca en la que habían llegado al campo de Os Caneiros. -¿No se bajan? -Ni de broma, no se puede, mira el panorama. Todos ésos con los cartones de vino del súper, que parece una concentración de lo peor del botellón. Que no, que nosotros tenemos nuestra comidita, nuestros vinitos y no ponemos un pie en tierra, para qué, para tener un problema con esos salvajes... Pues eso, las barcas llenas de gente de mediana edad, animados en su charla e incluso animándose a «echar un pie», un agarrado, por supuesto. Mientras, en el campo, un buen número de personas seguía los acordes de la orquesta o de la charanga NBA. Barca hundida Los betanceiros tendrán hoy incidente del que hablar. La barca de Marcelino Gómez, Maxi , terminó en el fondo del río. «Esto es una vergüenza, han sido los que vienen de fuera, que están destrozando esta fiesta», bramaba enfadadísimo el dueño de la embarcación, que fue rescatada minutos después de ser hundida.