De las convivencias culturales a escritora gastronómica

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Personajes coruñeses | Berta Guimaraens Carucho Persona activa y dedicada a enseñar a los demás, «Totina» fue siempre una gran aficionada a la cocina, e impartió clases semanales en el Centro Fonseca

22 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Es una persona muy activa que siempre desea enseñar a los demás. Primero fue a pensar en libertad y en democracia, a través de las Convivencias Culturales, y después a aprender a cocinar, un arte olvidado v¡ctima de un ritmo de vida estresante que confluye en la comida rápida o basura . Berta nació en A Coruña el 13 de julio de 1928, hija de una chileno y de una coruñesa. Estudió el bachillerato en la Compañía de María. Ganó pronto un puesto como funcionaria del Estado, que ejercería hasta su jubilación. De ideología demócrata-cristiana, fue el alma mater de las Convivencias Culturales que, desde comienzos de los años 60, trajo a A Coruña a destacados personajes que entonces estaban mal vistos por el régimen por defender la Democracia y las libertades. Entre ellos destacaban Joaquín Ruiz Giménez, José Luis López Aranguren, José María Díez-Alegría, el padre Llanos y los también religiosos Ignacio Ellacur¡a y Fernando Cardenal. En junio de 1995, esta asociación decidió autoclausurarse, ya que consideró que la demcoracia en España estaba suficientemente consolidada. Mujeres y hombres Berta Guimaraens, más conocida por sus amigos como Totina , siempre fue una gran aficionada a la cocina, demostrándolo con unas clases que impartía una vez a la semana en el Centro Fonseca, para mujeres, y una vez al mes, para hombres. Fruto de estas sesiones nacerían varios libros de cocina, que llevaron por título: La cocina siempre está abierta a las recetas de Berta (1986), La cocina sigue abierta a las recetas de Berta (1987) y Berta culmina su trilogía de cocina (1989). Los prólogos de los manuales fueron hechos por Gonzalo Fernández Obanza (los dos primeros) y por Joaquín Ruiz Giménez (el tercero). Las ganancias de sus clases y libros de cocina los destinó a obras benéficas, mayormente para el Centro América.