¿Quo vadis?, bañista

B?.G?. Visos / C?. Álvarez a coruña

A CORUÑA

Llegar a Miño, a 30 kilómetros, es menos costoso que a la playa de Mera, situada a 17 Barrañán ofrece el mejor acceso y un mayor número de aparcamientos

16 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Cerrar la puerta de casa y poner un pie en la playa no es cuestión de tiempo. La costumbre de veranear en el mismo lugar y el ambiente del arenal se imponen a la calidad de las instalaciones, la facilidad en los accesos e, incluso, a las posibilidades de aparcamiento. Un día cualquiera de agosto, mediodía en A Coruña, sol y tres destinos: Espiñeiro, Miño y Barrañán. A simple vista, y en cuanto a distancia, la primera opción se perfila como la más factible. Sombrilla en mano, dieciocho kilómetros separan la costa oleirense de la ciudad herculina. Pero los atascos al circular por una de las arterias de la ciudad, la avenida de Alfonso Molina, dificulta, en gran medida, el alcance del destino. A una velocidad media de 23 kilómetros por hora la llegada a la playa de Espiñeiro se retrasa tres cuartos de hora. Semáforo tras semáforo, atravesar la urbe y alcanzar la glorieta del puente de A Pasaxe absorbe diez minutos de ese tiempo. Antes de llegar a Santa Cruz, es imprescindible sufrir la rotonda de Santa Cristina, el embudo ideal para el único camino hacia los arenales. Unos metros más y la lentitud del tráfico caracteriza la interminable recta de Bastiagueiro que remata en el rojo permanente del cruce a Meirás. Sorpresa Algo de fluidez en la circulación y Mera asoma al fondo. Es ahí donde surge la sorpresa del verano, las obras del paseo marítimo. Más de cinco minutos para recorrer escasos mil metros, en coche, porque a pie es menos tiempo. Una vez en la playa de Espiñeiro, la dificultad para estacionar se suma a las deficiencias del servicio a los bañistas. Las posibilidades cambian si uno decide Barrañán como fin de trayecto. Desde Puerta Real hasta la aireada playa distan diecinueve kilómetros. La velocidad conseguida en la autopista a Carballo -previo pago de 38 céntimos de euro- se reduce a 36 kilómetros por hora de media debido al tráfico lento que a menudo se registra al atravesar el polígono de Sabón -atajo recomendado por las autoridades-. En total, media hora de viaje. A pie de playa sobra el espacio para estacionar. Decenas de metros de arena blanca acompañan a una gran diversidad de servicios. Por clásica y extensa, Miño es la más completa de las tres opciones. A 30 kilómetros de A Coruña, esta playa representa uno de los puntos con más afluencia de visitantes llegados de otras provincias. Los más asiduos, los lucenses, que suelen recorrer unos 60 kilómetros para disfrutar aquí de un jornada de sol. Cinco minutos menos Atravesar un tramo de Alfonso Molina es ineludible. Pero abandonada la vía y circulando ya por la autopista en 40 minutos (cinco menos que el viaje a Espiñeiro) el bañista ha sentido el agua en la piel. En este caso el peaje asciende a 1,55 euros, pero compensa la gasolina que se consume en los atascos. La riqueza en las instalaciones la convierten en una elección acertada del panorama playero coruñés.