En la última década, las zambullidas dejaron a treinta jóvenes en silla de ruedas Los médicos «prohíben» tirarse al agua de cabeza para evitar lesiones medulares
28 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?n día de playa puede convertirse en fatal. En la última década, treinta jóvenes fueron retirados de la arena en camilla e inmovilizados por un gesto habitual y que se repite año a año cada verano: tirarse de cabeza al agua. Todos terminaron en silla de ruedas, cuando no inmovilizados de por vida desde el cuello. Como Ramón Sampedro. El impacto no siempre es inofensivo. «El balance es una auténtica barbaridad», resume Antonio Rodríguez Sotillo, jefe médico de la Unidad de Lesionados Medulares del Complejo Hospitalario Juan Canalejo. Cada verano, el especialista hace campaña. Y la basa en «lo fácil que es, en este caso, prevenir un accidente de consecuencias irreversibles». La juventud de los afectados, algunos niños, incrementa la preocupación de los facultativos. Dos años en blanco La estadística refleja una paulatina concienciación. De hecho, hace dos años que el equipo del Canalejo, unidad de referencia para toda Galicia, no recibe a ningún lesionado medular por zambullidas. Sin embargo, «en el verano del 89 tuvimos doce», recuerda el especialista. Fue en esa fecha cuando se iniciaron las campañas. Al año siguiente, los pacientes por este motivo bajaron a la mitad; en el 91 hubo 3, y en el período de 1992 a 1997, el máximo fueron 3 por temporada estival. Sin embargo, en el 98, se registró de nuevo un repunte: siete. Cuidado con las olas Los clínicos insisten en recordar, verano tras verano, las mismas medidas de preaución de siempre: nunca hay que tirarse de cabeza y, al menos la primera vez, hay que hacerlo de pie para comprobar la profundidad y, además, que no existen obstáculos peligrosos. En el caso de tener especial predilección por esta modalidad, las manos siempre deben ir por delante, protegiendo la cabeza y la médula. Se impone, además, mirar si hay algún bañista debajo del agua y tener en cuenta que las recomendaciones no se refieren exclusivamente a saltos desde trampolines, plataformas o rocas, ya sea en playa o en piscina. Las olas pueden ser igualmente peligrosas: el golpe puede provocar un giro brusco hacia atrás del cuello, con fractura de columna.