Impotentes

JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA | O |

14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS IMPOTENTES eran, sobre todo, unos varones que padecían esa incapacidad en que todos pensábamos al oír la palabra. Era algo socialmente vergonzante y que, tras la cultura del Viagra -incluidos los dos últimos hallazgos que se venden con las etiquetas de Levitra y Cialis- ha cambiado el nombre por el de disfunción no sé qué , mucho más llevable. La otra impotencia, la de falta de poder para hacer algo, ha adquirido mayor relevancia; y esta otra impotencia la vimos denunciada a diario por una expresión facial o rictus mezcla de cariacontecido, de cara de lelo y gilipollas. ¡Un poema! Un jueguecito para estos calurosos días podía ser tratar de averiguar, por ejemplo, cuál fue la cara de mayor impotencia, si la de Raúl -la perla del Real- al finalizar el partido del Belfast, o la de Simancas al término del recuento de votos para la presidencia de la Asamblea. ¿O, sin ir más lejos, la de Zapatero o la del elegante Iñaki Saénz, seleccionador nacional de fútbol? Lo que no me ha sido pobile es ver si está contenta la diputada Teresa Sanz, con su marido en el paro...¡Qué faena para los socialistas de buena fe! Los demás, pensando en sacudirse responsabilidades, no se han percatado de que «esto no queda así». Esto, como las buenas bofetadas, hincha...