Semáforos en la ronda de Outeiro

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

La salida del colegio Sagrada Familia es de las más peligrosas de la ciudad. Los alumnos no tienen otro camino que cruzar la ronda de Outeiro para entrar o salir del centro. Un semáforo regula el paso de los estudiantes. Agentes de la Policía Local también suelen acudir a vigilar la zona. El atropello en el que resultó malherida una niña de 13 años cuando salía de las Calasancias el pasado lunes al mediodía resucitó el debate sobre el límite de velocidad en las proximidades de los centros escolares. Desde las asociaciones de padres de alumnos se insiste en la necesidad de frenar «de alguna manera» a los conductores. La presidenta de las asociaciones de padres de alumnos de centros públicos, Nuria Martínez, cree que limitar la velocidad en los alrededores de los colegios «tendría que salir de las conductores, sin tener que obligárselo bajo amenazas de multa». Pero como no todos los automovilistas cumplen, Nuria Martínez cree que «se han de poner todos las medidas necesarias en obligar a los conductores a levantar el pie del acelerador». Le parece bien a la presidenta del colectivo las leyes de tráfico que existen en todos los países europeos excepto en España, que prohíben superar los 20 kilómetros por hora en las proximidades de los centros educativos. «Tal vez esté ahí la solución», dice Nuria Martínez. Veintiséis policías Por el momento, 26 agentes de policía local velan por la seguridad de los estudiantes a las horas de entrada y salida de los colegios. No sólo regulan el tráfico, también vigilan, en la medida de sus posibilidades, que los alumnos crucen la calle por el lugar correcto. Hay centros que por propia iniciativa solicitan al Ayuntamiento la presencia de agentes. En otros casos no hace falta, ya que es la policía la que envía refuerzos. Son los colegios próximos a calles con gran densidad de tráfico, como Concepción Arenal, Compañía de María o el Hogar de Santa Margarita, por ejemplo. La directora de las Calasancias se lamentaba ayer del accidente que sufrió una de sus alumnas. Reconoce que cruzó por lugar indebido, a diez metros de un policía, pero también le gustaría que las autoridades obligasen a circular a los conductores a poca velocidad.