La intención de este joven no era otra que la de conseguir dinero rápido para comprar droga. Pero con una condición: sin causar lesión alguna a las víctimas, todas mujeres
30 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.M.N.I.C. son algo más que cuatro letras que cayeron en la droga. No es el clásico ratero de navaja de siete muelles, de pinchazo en vena y bolsillo sin un duro. Este chico es de familia pudiente, tuvo un par de reveses en su vida y se derrumbó. Se hizo novio de la heroína cuando le rascaba hasta el Ribeiro. Y se lanzó a atracar después de perder el trabajo. Nadie que lo conoce se lo puede creer. «Impecable, correcto y educadísimo», cuentan de él. La policía lo apodó «el dandi». Su falta de experiencia en el mundo de la delincuencia lo ayudó y no lo ayudó. Le sirvió para escabullirse de la policía al no estar fichado. Pero lo abatió a la hora de ser detenido, cuando en comisaría se derrumba y canta toda la verdad, contrariamente a lo que hacen los rateros más avezados, que es negar hasta su propio sexo si es preciso. Este chico no. De llevar una vida sin otras complicaciones que las propias de la edad, se lanza a escalar la cucaña de la delincuencia y se convierte en el Bin Laden de la policía coruñesa. Novato Saltaba a la vista que el fugitivo era un novato. Sólo se enfrentaba a mujeres. Y si alguna le gritaba o le reprendía, este chico se iba con el rabo entre las piernas. A pesar de llevar un cuchillo y acercarlo a las víctimas, jamás le dio uso. Ni siquiera hizo el ademán. Por nada del mundo quería hacer daño, sólo juntar los 70 euros diarios que necesitaba para la droga. Fue audaz, eso sí, en la elección del barrio donde atracar. En los cuatro meses que tiró por la borda su vida, caminó en zig-zag por toda la ciudad. Si un día actuaba en Cuatro Caminos, al día siguiente en la calle Barcelona. Quería despistar y lo consiguió. Sólo hizo un paréntesis cuando leyó en La Voz que la policía lo buscaba. Estos cuatro meses desbocado lo llevaron a la ruina. Si es declarado culpable por los treinta robos, pasará varias decenas de años entre rejas. Su drogadicción y la falta de antecedentes lo ayudarán.