El accidente de Montrove, un calco del sucedido en Turquía

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El piloto que transportaba a 62 militares cometió los mismos errores que causaron el siniestro de A Coruña en 1973.

28 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Un avión se estrelló en agosto de 1973 cuando intentaba tomar tierra en el aeropuerto de A Coruña. Murieron todos los pasajeros, ochenta y cinco. Aquel trágico accidente y el del pasado lunes en Turquía, donde fallecieron 62 militares españoles que regresaban de una misión de paz en Afganistán, tienen mucho en común. El Convair de Aviaco se estrelló a dos kilómetros de Alvedro, donde iba a aterrizar. El Yakovlev también se fue abajo a la misma distancia de la pista turca. En A Coruña había niebla aquella mañana del 13 de agosto de 1973, lo que llevó a los controladores a decirle al piloto que abortara el aterrizaje. En Trabzon (Turquía) pasó lo mismo. El piloto español de aquel desgraciado vuelo hizo caso omiso a las indicaciones de la torre de control y se empeñó en aterrizar. Lo intentó tres veces, y a la cuarta, cuando sobrevolaba a muy baja altura, la cola del aparato rozó unos eucaliptos y se estrelló. El piloto que transportaba el lunes a los militares españoles tampoco quiso escuchar los consejos e intentó tomar tierra tres veces. El accidente de Montrove, el único que golpeó a Alvedro en toda su historia, se produjo diez años después de inaugurarse el aeropuerto. Era el vuelo 118 de Aviaco y la nave llevaba por nombre Caravelle. Faltaban pocos minutos para el mediodía. Todo apuntaba a que sería una jornada calurosa. Pero esa pincelada de niebla que cubre casi todo el año la ría impedía ver más allá de 150 metros. Torre de control La conversación entre el comandante de la nave y la torre de control de Alvedro fue larga. Desde la pista se le decía que la visibilidad no era la suficiente. Desde el avión contestaba el piloto que estaba dispuesto a intentarlo. Lo intentó tres veces. Pero a la cuarta no se percató de la altura ni de lo que tenía enfrente debido a la espesa niebla que cubría la ría. El avión, a la altura de Montrove, dispuesto a intentar por última vez tomar tierra en Alvedro, tropezó con un eucalipto, una ala se partió en dos y se estrelló en los terrenos del pazo del Río. La torre de control todavía no se había enterado de lo ocurrido. El personal gritó hasta cuatro veces: «Aviaco 118, ¿recibe?». Pero nada. Los 85 pasajeros estaban mudos. Para siempre.