El «tomo nota» que pronunció Francisco Vázquez supondrá un giro del vazquismo al vazquismo-socialismo, agotado ya el trasvase de votos por la derecha.
27 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Tomó nota el alcalde -ojo, también lo hizo Felipe en el 93, pero luego pasó lo que pasó- y lo hizo bien pronto, cuando las teles (eran ya las ocho de la tarde) escupían los primeros sondeos a pie de urna. Y a las once y media, salvada la mayoría por apenas 154 votos, lo dejó bien claro: «Viva el Partido Socialista», cuatro palabras cargadas de simbolismo. Fue su último grito en público de la noche, precedido de un «viva La Coruña». 1.- El mitin de arranque de campaña, un mensaje que no se descifró O no lo vieron, o no lo quisieron ver, pero el mensaje, aunque cifrado, estaba claro. Los asistentes al mitin de inicio de campaña, en el colegio Curros Enríquez, superaban cuatro veces la mayoría de edad. Mucho sesentón y pocos, poquísimos, jóvenes. «Es lo normal en este barrio. Y, además, a estos actos suele venir gente mayor», zanjaba un militante. Sí es cierto que, pese a todo, superó de largo -con cerca de 400 asistentes- la mayoría de los actos que celebraron en campaña las otras formaciones. 2.- La brecha, a la derecha, ya estaba hecha Buscó votos el PSOE en el nicho del Partido Popular, y la operación salió rana, contra lo que anunciaban todos los sondeos. Ni un solo concejal perdió el PP, porque la brecha ya estaba hecha. Los populares tocaron fondo en 1999 con Antonio Erias. Y por alrededor de 30.000 personas, ni una menos, según se pudo ver ahora, está compuesta la guardia pretoriana del PP en la ciudad. Los que, caiga quien caiga, y se ponga Vázquez como se ponga, seguirán votando PP. Ni los continuos guiños a estos 30.000, ni los abrazos con Fraga, ni el consejo de ministros con Aznar, ni el título de sir, sirvieron al candidato socialista para arrancar apoyos a Rodríguez Corcoba. Tampoco sus buenas relaciones con la derecha más tradicional, la que es fija en sus actos: se abrazan con Vázquez, pero votan PP. 3.-Las cartas marcadas de la patronal Pudieron hacer daño, a los indecisos, las palabras del cabeza de lista de la patronal, Antonio Fontenla. A poco de la cita con las urnas, Fontenla piropeó a Vázquez, «el mejor patrimonio de la ciudad». El cariño pudo no gustar a la clase trabajadora, abundante en la metrópoli. 4.-Los 'hoolingans' de Vázquez Aquellos que no pudieron conciliar el sueño, los vazquistas que no pudieron cenar hasta el fin del escrutinio, esos son los hooligans de Vázquez, los que ya hablaban de manifestarse cuando se mascaba la tragedia. No fue necesario. Y Vázquez se lo debe, fundamentalmente, a ellos. Son los que encumbraron a Paco, así le llaman, nunca de otra forma. Y los que estarán con Paco «hasta la muerte». Aquellos que aseguran que Paco nunca hace nada mal, y si lo hace, «será por algo». Los que ven más guapo a Paco que al mismísimo Príncipe Felipe. 5.-A los que la grúa dejó sin coche, los 'cabreados' y los 'progresistas de salón' Lo dijeron en el PSOE, pero no es del todo cierto. Porque no todos los coruñeses a los que llevó el coche la grúa se mudaron al BNG. De hacerlo, serían 28.000 en sólo cuatro años. Tampoco todos los multados (160.000 en otro tanto). Ni aquellos a los que el Ayuntamiento estuvo vetado, por haches o por bes. De ser así, toda la corporación, 27 concejales, tendría color nacionalista. Sí es cierto que se ha incrementado el que los socialistas bautizaron como «sindicato de cabreados». Como es cierto que los «progresistas de salón» regatean el voto y se lo conceden al BNG. También que Vázquez es aún un plusmarquista (seis mayorías consecutivas, seis, ha conseguido). O que el poder desgasta. Y algo que se escuchó el domingo: «Yo no voto al PSOE, que soy de izquierdas». De todo ello, Vázquez tomó nota: regresa el vazquismo-socialismo.