Una mayoría absoluta muy ajustada

Carlos Fernández a coruña

A CORUÑA

FOTOS: BLANCO

En sus primeras elecciones municipales, el actual regidor obtuvo 14 concejales, por los 13 que logaron las candidaturas de Alianza Popular y La Coruña Unida.

17 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Por el pueblo. Un buen gobierno en tu ayuntamiento», fue el lema que el PSdG-PSOE utilizó en las elecciones municipales coruñesas del 8 de mayo de 1983. Su cabeza de lista era Francisco Vázquez (en las del 79 lo fue Antonio Carro), que con sólo 36 años ya había sido diputado en el Congreso por A Coruña en tres ocasiones, secretario general de su partido en Galicia, conselleiro de la Xunta preautonómica y candidato a su presidencia en 1981. El objetivo principal de Vázquez era conseguir una mayoría absoluta que evitase los sobresaltos del mandato anterior, con dos alcaldes (Domingo Merino y Joaquín López Menéndez), fruto de unas mayorías inestables y seis partidos políticos con representación municipal (UCD, PSOE, AP, Unidade Galega, BNG y PCG). En aquella ocasión destacaban tres formaciones: PSdG-PSOE, AP (en coalición con el PDP y UL) y La Coruña Unida, con sus respectivos candidatos: Francisco Vázquez, José González Dopeso y Joaquín López Menéndez. Este último había sido alcalde hasta hacía unos días. Perteneciente a la extinguida UCD, había recibido ofertas para figurar tanto en las listas de AP como en el PSOE, e incluso en la candidatura de Independientes en Defensa de la Capitalidad de La Coruña. Al final, don Joaquín optó por presentar una candidatura propia, denominada La Coruña Unida (LCU), conocida popularmente como Los gordos , pues sus primeros espadas eran gente robusta, además de sana, como el propio López Menéndez, Luis Ripoll y Álvaro Someso. Capitalidad La campaña del PSOE estuvo basada en el tirón popular de Paco Vázquez, que ya se había significado como defensor de la capitalidad, e incluso había dimitido como conselleiro de la Xunta preautonómica al decidirse fijar en Santiago la capital de la institución. Vázquez se movió durante la campaña por mercados y barrios, con su cazadora de piel, su flequillo a lo Hugh Grant y su sonrisa cordial, repartiendo abrazos y apretones de manos en grandes dosis. Sabía, además, que para conseguir una mayoría absoluta tenía que votarle no sólo la gente de su partido sino también de la derecha moderada, que representaba la antigua UCD.