10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
Tocaron, miraron y olieron todo lo que había a su alrededor. Los más pequeños conocieron el chapapote de cerca, vieron revolotear abejas en un panal, asistieron a la poda de un bonsái en directo y les explicaron el efecto invernadero con ejemplos a pequeña escala. De la boca abierta pasaban a los ojos como platos. No se fueron a sus casas sin saber cuál es la capacidad de los pulmones, cómo bombea sangre el corazón o el poder de un secador para levantar pequeñas pelotas de ping pong.