El fuerte olor a humo y el temor a que lo que queda del inmueble calcinado se desplome impiden su retorno Los técnicos aseguraron que la construcción no corre peligro de derrumbe
09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Unas cintas plásticas de Protección Civil dispuestas en forma de telaraña impiden acceder a lo que queda del número 9 de la plaza de España. Las ataron por seguridad y para evitar que a ningún metomentodo se le ocurra husmear dentro de una casa en la que todavía queda por investigar los motivos que provocaron el fuego. El edificio está hueco. La buhardilla, la cocina y parte de una habitación en el tercer piso parecen aguantarse por un hilo. Sólo la fachada del inmueble permanece casi intacta, debido a que los bomberos atacaron el fuego desde la calle, impidiendo que las llamas alcanzasen el frente. Preocupación Esa debilidad en la estructura preocupa a algunos residentes del número 10 de la plaza de España. Temen que en cualquier momento se derrumbe lo que queda de la casa vecina. Aunque los técnicos aseguran que no hay peligro alguno de desplome. El informe los tranquilizó, pero también les espanta el fuerte olor a humo que se pegó a sus habitaciones como el chicle. De poco sirvió haber mantenido sus ventanas abiertas desde que sucedió el incendio. El olor se okupa y no se va. Ayer por la tarde, un perito de la compañía de seguros que cubre su propio edificio hacía balance de los daños. Las paredes, los techos, la ropa, las cortinas y los muebles quedaron marcados por el humo.