Y suerte

JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ

A CORUÑA

PLAZA PÚBLICA | O |

02 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA NOTICIA de un accidente de transporte de viajeros me produce, inevitablemente, un escalofrío, y mi mente viaja a aquellos años en los que, de alguna forma, era responsable de ellos. Si un teléfono sonaba a media noche era como un muelle que disparaba una taquicardia, también inevitable. De día, como es lógico, todo se veía con menos angustia. Y ha vuelto a suceder. No es suficiente una norma eficaz, ni que el vehículo haya superado las revisiones, ni que la empresa sea la perla del transporte nacional, ni que el conductor haya cumplido a rajatabla su horario, ni que fuese una recta de una autopista... Es necesario que, también, no haya ningún imprevisto, y esa pequeña fortuna de que la inmensa mayoría de las veces se disfruta. ¿Por qué? Siempre, el hombre con poca suerte, sea el que conduce, sea el que revisa o el del control de calidad, es el responsable. Todavía recuerdo el Alsa cuando, tras un lacón estofado en Ribadeo, nos llevaba a la ciudad del principado a examinarnos. Allí estábamos Toñín Alonso, Chucho Arangüena, Fernandito Perea, Manolito Teijeiro, Faraldo y Veiga, y hasta Anita Domínguez, entre otros. Nos recuerdo bajando en Cornellana para comprar unos bocadillos de filete rebozado para chuparse los dedos.