El hombre invisible

Pacho Rodríguez A CORUÑA

A CORUÑA

ESTUDIOS BLANCO

El Liceo de Betanzos inauguró «Olvidados por Noé», muestra en la que se representa la península Ibérica hace 20 millones de años, cuando no existía la especie humana

30 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El hombre no apareció a la tercera. Hubo que contar hasta cuatro para que, en la Era Cuaternaria, se tengan las primeras huellas de su existencia. Vida no es sinónimo de humano. Hubo, antes, especies que poblaron el planeta sin necesitar el sentido común para sobrevivir. Una vez puesto al hombre en su sitio, una mota de polvo en el universo, ya se puede pasar a ver la exposición inaugurada ayer en el Liceo. La Obra Social Caixa Galicia y el Concello betanceiro patrocinan Olvidados por Noé . Ahora, recordados por Betanzos. Todos estos aspectos son tenidos en cuenta en la muestra para ofrecer datos sobre los yacimientos, fósiles o para representar cómo podrían haber sido las especies que vivieron hace 20 millones de años. Uno de los aspectos aportados también revela que las catástrofes, al parecer una de las especialidades del planeta, no son un reciente descubrimiento. Las hubo y borraron del mapa todo signo de vida. Olvidados por Noé se centra en la Era Terciaria, justo después de la desaparición de los dinosaurios. Concretamente, en las épocas del Mioceno y Plioceno, vivían en la Península mamíferos que son representados tridimensionalmente al tamaño que se cree que tenían en realidad. Son seis ejemplares que despertaron la mayor atención de los más pequeños. Pero el interés de la exposición también aporta datos sobre yacimientos, en los que se explica el lugar en el que se encuentran y que muestran que el territorio español y portugués estaba poblado en casi su totalidad. Hubo vida, con más o menos esperanza, en los restos de animales que componen la sección de fósiles. En estas vitrinas se guardan huesos que reflejan, según los expertos, cómo se movían y a qué velocidad. Los restos de fósiles sirven, asimismo, para interpretar con qué tipo de alimentación, carnívora o herbívora, subsistían. Eran animales que recuerdan a algunos de los mamíferos actuales. Pero sólo se parecen. Se diferencian, en cambio, en que no conocieron el devastador efecto del hombre.