«Me preocupa ver tanto pelo blanco en los conciertos»

César Wonenburger A CORUÑA

A CORUÑA

El ex responsable de la Ópera de Gales dirige hoy, a las 20.30 horas en el Palacio de Congresos, a la Sinfónica de Galicia en un programa con obras de Bartok

24 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Se clasificó el Milan¿? Respuesta afirmativa. Carlo Rizzi casi salta de su asiento por la alegría de la noticia. No lo puede negar, es milanés y le gusta el calcio . Ante la pasión futbolera no hay distinciones. Un director como él, acostumbrado a ponerse al frente de las mejores orquestas del mundo, se muestra encantado de que tres equipos italianos lograsen clasificarse para las semifinales de la Champions . «Tres, no está mal, ¿eh?», dice con una amplia sonrisa. -El próximo verano se pondrá al frente de la Sinfónica, que debuta en el Festival de Pésaro, para dirigir una obra particularmente difícil, «Semiramide», de Rossini. ¿Lo asume como un reto? -Éste de hoy será mi segundo concierto con la Sinfónica y, en ambos casos, con programas muy difíciles, lo que me ha permitido constatar que la orquesta es excelente. Para mí Semiramide es un monumento como el Duomo de Milán, muy grande; así que sí quiero hacerle justicia. Contar con una orquesta de este nivel seguramente me será de mucha ayuda. Lo importante no es tanto tocar Rossini como buscar la esencia del sonido rossiniano , su auténtico sabor, y eso es lo que deseo hacer en Pésaro con la Sinfónica. -En Italia hay más tradición operística que sinfónica. Sin embargo, su país no de deja de proporcionar excelentes directores, capaces de brillar lo mismo en una u otra faceta. ¿En cuál de ellas se siente más cómodo? -Es cierto, en mi país hay menos orquestas sinfónicas que aquí; allí tenemos más teatros. De cualquier manera, lo ideal es un término medio: para una orquesta es muy importante hacer tanto ópera como programas sinfónicos. En el concierto, el conjunto adquiere mayor protagonismo, pero en el foso aprende a respirar con los cantantes, a fijarse menos en asuntos como los tiempos y más en la música. A mí me gusta tanto hacer el Concierto , de Bartok, como un Don Giovanni . -Ahora mismo los teatros recortan gastos, hay orquestas que tienen que cerrar y las programaciones se vuelven cada vez más conservadoras. ¿Hay crisis también en la música? -Hay algo que a mí me inquieta muchísimo. Cada vez que me doy la vuelta, me preocupa ver tanto pelo blanco en los conciertos. Por otro lado, acabo de hablar con el Metropolitan de Nueva York, y me dicen que la taquilla va muy mal. Si programas Rigoletto puedes llenar, pero yo he asistido a una Elektra en ese teatro con la mitad de las butacas vacías. Hay un problema con la música contemporánea. -Con su experiencia, ¿qué soluciones aportaría? -Se debe buscar un equilibrio entre la tradición y las obras nuevas. Por ejemplo, en el concierto de hoy, si en vez de tocar todo Bartok se incluyera la Tercera de Beethoven, tendríamos más éxito.