Uno dormía en la buhardilla, el otro subió a sacar cosas en previsión del derrumbe, y ambos salieron ilesos El Ayuntamiento sitúa como causa probable una excavación para una obra cercana
23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En el tercer piso, una cama colgaba con dos patas sobre el suelo y otras dos en el aire. En el segundo, lo único que quedaban eran unas fotos en blanco y negro, firmemente sujetas a la pared, y un crucifijo que también había resistido anclado. Al armario del primero se le habían caído las puertas y todo el mundo podía ver el color de los juegos de cama, claro que no quedaban somieres donde colocarlos. Todo lo demás, lo que antes se repartía por las tres plantas superiores, se amontonaba en el bajo, entre toneladas de escombros y sobre las máscaras de cabezudos y los archivos de la asociación de Hogueras de San Juan. En lo alto, la buhardilla resistía en pie, como si en lugar de una casa, en el número 2 de la travesía de Padilla, en plena Ciudad Vieja, hubiera habido un torreón. El edificio se vino abajo a las doce del mediodía. Sólo el inquilino del ático, que estaba durmiendo, y el del segundo se encontraban en el interior. Este último había subido, al detectar que comenzaba el derrumbamiento, para intentar salvar algunos efectos personales. Pocos minutos antes, había avisado a la Policía Local de que aparecían grietas en el edificio. La siguiente llamada fue para informar del desplome, del que, milagrosamente, salió ileso, al igual que el hombre que ocupaba el alto, la única parte de la vivienda que se salvó. Las otras tres mujeres que habitaban en el inmueble estaban en ese momento en la calle, algo que evitó una catástrofe, ya que eran personas mayores. La policía, alertada Según el Ayuntamiento, la construcción pudo venirse abajo a causa de la excavación que se estaba llevando a cabo en el solar de al lado. Los inquilinos se sumaron a esa teoría, y señalaron que ya habían dado aviso con anterioridad a la Policía Local, después de percibir temblores y la caída de objetos: «Vino un motorista a ver cómo estaba y no hicieron nada», lamentaba Emilio, el afortunado vecino del segundo. Dos horas después del suceso, se trasladó al lugar el concejal de Urbanismo, Salvador Fernández Moreda, quien aseguró que no había ningún expediente abierto en relación con la casa. Más tarde pudo confirmar que la obra colindante contaba con la pertinente licencia y representantes del Concello se pusieron en contacto con la empresa constructora para conocer datos acerca del seguro y de los trabajos realizados. Estaba previsto que un equipo técnico estudiara hoy en profundidad la zona para poder establecer con mayor seguridad las causas del desplome. Para evitar el peligro de los cascotes, una grúa terminó de derribar la parte del inmueble que aún resistía en pie.