Montero presentó en junio en Ferrol su proyecto de investigación. El embajador iraquí en España fue uno de los invitados al acto. Impactado, inició gestiones para que el joven profesor visitase Irak. Sus trámites fructificaron. Se acordó que en marzo del 2003 ofrecería una charla en Bagdad. Pero la guerra frustró la visita. Cien kilómetros al sur de la capital iraquí está lo que queda de la torre de Babel, sus cimientos. No hay ni rastro de la majestuosidad del zigurat que presidió Babilonia. Montero recordó que se han manejado diversos proyectos de reconstrucción del edificio, y que incluso se estudió plasmar su propuesta sobre el terreno, pero no le entusiasma la idea de volver a levantar la torre. La reconstrucción no motiva a Montero, que sí está ilusionado con montar la expedición arqueológica gallega. Cuando aquello se calme, claro.