La instalación cuenta con unos cañones de agua similares a los que apagaron los pozos de Kuwait en 1991 Los miembros de los equipos de protección reciben cursillos en Tejas
07 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Pese al susto de ayer, la refinería es un recinto seguro. Eso dicen los responsables de Repsol, que apelan para ello a los más de 25 millones de euros que ha invertido la compañía en los últimos diez años para hacer de la planta coruñesa un lugar blindado. «Cada operario sabe lo que hacer en cada momento. Los cursillos de prevención son constantes y la refinería está dotada de los últimos avances en medidas de protección», insisten desde la petrolera.La planta coruñesa fue construida en 1963 y cuenta con equipos específicos de lucha contra cualquier clase de emergencia. Parte de este colectivo recibe cursillos específicos en Tejas (Estados Unidos) cada año. Además, una vez a la semana, generalmente los jueves, se realiza un simulacro sobre diferentes tipos de eventualidades. Con una frecuencia menor se programan ensayos generales para comprobar los tiempos de reacción en caso de una crisis de grandes dimensiones. Distancias de seguridad Los tanques de crudo y materiales refinados mantienen distancias de seguridad prefijados para evitar cualquier peligro de propagación. Además, cada depósito tiene su propio circuito de agua pulverizada y con las mangueras preparadas para entrar en funcionamiento de manera automática en caso de cualquier contingencia. Una de las últimas inversiones que hizo Repsol para su factoría coruñesa fue la adquisición de unos cañones de agua similares a los que se utilizaron en la primera guerra contra Irak para apagar los pozos petrolíferos incendiados por el ejército de Sadam Hussein durante su retirada de Kuwait. Ayer se empleó este sistema. Patrullas Por el interior de la refinería circulan de modo permanente varios equipos de bomberos. La guardia la forman un jefe de equipo y cuatro bomberos. Pero ello no quiere decir que sea el único personal contraincendios que vigila por la seguridad de la planta de Repsol. «En cada equipo de trabajadores hay un técnico especializado en las labores propias de las situaciones de emergencia. Él es el encargado de coordinar a sus compañeros y, a su vez, de ejecutar las órdenes procedentes del cuerpo de bomberos que supervisa cualquier conato de peligro», explican. Con esos datos, los portavoces de la empresa especializada en la gestión y tratamiento de los productos derivados del petróleo consideran que sus más de setecientos trabajadores «desarrollan sus labores en una situación de seguridad óptima». En la última ampliación de la planta, iniciada en el mes de octubre del año pasado, se dedicó una especial atención a habilitar áreas de protección y seguridad para la planta.