? ?a torre de Correos ya no tiene un agujero en su estómago. Un reloj de extraordinaria precisión, procedente en su mayor parte de Bélgica, ocupa ya el hueco dejado por la antigua maquinaria y en breve volverá a marcar no sólo las horas, sino a entonar melodías: a las nueve, la Alborada gallega ; a las doce, la Salve marinera , y a las diez de la noche, la Negra sombra . El nuevo dispositivo estará sincronizado por radio con el reloj de cesio situado en el Instituto Federal Físico Meteorológico de Brunswick, en Alemania, y se calcula que su margen de error máximo será de tres segundos por siglo. Con esta instalación, Correos pretende convertir su sede central en A Coruña en un punto de referencia para toda la ciudad, a modo de nueva puerta del Sol.