Cuando soplaban vientos de tedio y plomazo en María Pita, cuando hasta el ordenanza daba cabezadas, envuelto en la bruma de palabras como tipo impositivo, cuota íntegra y demás barroquismos de las leyes fiscales, de pronto, saltó la chispa en el salón de plenos y a dos políticos se les ocurrió -les dio por ahí- hacer política. Cosas de la precampaña. Se arrancaron Javier Losada, portavoz del PSOE, y Henrique Tello, líder del grupo nacionalista, con un ingenioso fuego cruzado de réplicas y matices al que se asomó un asombroso reparto de personajes. No faltaron un filósofo del siglo XIV, un tal Guillermo Ockam, ni los hermanos Marx, que saltaron al ruedo por culpa de la magistral frase con la que Groucho aderezó la legendaria escena del camarote:-Y dos huevos duros.Todo empezó por un quítame allá ese alcalde. Hizo novillos Francisco Vázquez y el nacionalista Tello se lo echó en cara a Losada, al que bautizó como «alcalde suplente». No le gustó el término deportivo al socialista.«Soy alcalde accidental, en funciones lo seré a partir del día 30 de este mes y lo de suplente no figura en la terminología de la ley de bases de régimen local», cortó Losada.No entró al trapo Tello, que hasta felicitó al edil socialista por ocupar, aunque sólo fuera durante unas horas, el sillón reservado a Vázquez. «Eu estou contento de velo a vostede aí, séntalle moi ben o posto», terció conciliador. Sólo le faltó entonar el clásico «que salga Luque». «Non está o titular e sae o suplente, que está no banquillo e ás veces xoga mellor que o titular», zanjó este forofo deportivista.Y entonces debutó en el pleno Guillermo Ockam. Henrique Tello, profesor de filosofía, echó mano a sus tratados para recordar que todo es «puro nominalismo». «Xa o dixo no século XIV Ockam», sentenció, para barrer del mapa el aluvión de palabras con las que atacaba, desde el parapeto de su torre de Hércules de plata, el portavoz socialista.-Perdone que no esté a su altura intelectual, soy un simple facultativo, estoy más en la realidad, sólo tengo conocimiento de los hermanos Marx, que decían aquello de «un huevo duro más», porque si yo propongo un 40% usted me va a pedir un 90%, un huevo duro más, y así no acabamos nunca.Erró el tiro Losada. Groucho pedía, en el genial caos del camarote, dos huevos duros. Cuestión de un huevo arriba o abajo. El edil acusó a Tello de pintar una Coruña más parecida a Castroforte de Baralla, la ciudad levitante que Torrente trazó en su prodigiosa Saga fuga de J.B. Se colgó el cartel de The End y faltó la voz de Groucho:-Y dos huevos duros.