Montrove se va de paseo

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

A CORUÑA

La restauración del pazo de Ibarrola permitirá acondicionar totalmente el entorno de la construcción solariega, la primera que se levantó en este núcleo oleirense

24 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?orría el año 1765 cuando una familia de origen vasco, la Ibarrola Zárate, fijó su vista en un núcleo oleirense totalmente deshabitado y con terrenos fértiles para cultivar. Fue allí donde decidió instalarse, comprar tantas tierras como para recorrer a caballo en un día y levantar la primera vivienda de la zona, en la que no escatimó en detalles para convertirla en una noble casa solariega. La dotó de un gran edificio de piedra con palomar y chimenea, una acequia, un lavadero, un arroyo, un camino bordeado de árboles de boj (conocidos por su gran longevidad) y una fuente. Fue precisamente este manantial el que le daría el sobrenombre a la construcción -conocida por muchos como el pazo da fonte-, puesto que todos los vecinos acudían a esta finca para abastecerse de agua. El gran número de visitas que recibía diariamente la casa de Ibarrola hizo que los dueños decidiesen buscar un poco de intimidad y cerrasen su propiedad con un muro, al mismo tiempo que desviaban el agua a un surtidor que construirían fuera de sus terrenos. Herencia Desde aquella época hasta ahora, los años transcurrieron sin muchos cambios en esta finca, a la que se añadieron palmeras -símbolo de que alguno de sus habitantes pasó una temporada en América-, y que siempre guardó fielmente los rasgos de su estructura original. Sin embargo, uno de los descendientes de la familia Ibarrola dejó parte de sus terrenos a la iglesia, mientras que la finca y el pazo se tendría que repartir entre seis herederos, motivo por el que, desde principios de la década de los 80, la casa quedó deshabitada. Incendio Cinco años después, un incendio destruía el que había sido el germen del núcleo de Montrove, uno de los más poblados actualmente, y motivo por el que el Concello decidió expropiar los terrenos para construir en ellos un gran paseo al aire libre. El proyecto de rehabilitación se hizo paralelamente a las obras de reforma de la capilla de San Paio, situada al lado del pazo, y en la que se creó una plaza singular en forma de palco que se levanta en medio de la parroquia. En los trabajos se puso el máximo cuidado en restaurar toda la zona manteniendo el aire romántico del jardín, con gran cantidad de árboles, bancos, la fuente, la acequia y el lavadero.Hace pocos meses, el Concello oleirense decidió invertir más de 48.000 euros en finalizar el proyecto, que contemplaba la consolidación de la estructura de la casa solariega para integrarla en este conjunto natural. Así, se están fijando las paredes, una escalera de piedra, las ménsulas, la chimenea, los huecos de las ventanas, los alerones con teja y las puertas con arco.