Los recuerdos y «tanto dolor» salpican las hojas del «Soltando lastre», una biografía donde narra la destrucción de su familia al estallar la Guerra Civil
11 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?Si fuera posible el olvido, viviríamos sin sentir vergüenza». Con este verso del poema que abre su libro, las lágrimas acuden a los ojos de Ana María Alvajar, que confiesa que presentar su obra le está costando más que decidir escribirla, hace ahora doce años. «Eran mis recuerdos y tenía que soltarlos», explica, al mismo tiempo que muestra su adoración por el que la animó a hacerlo, Isaac Díaz Pardo. -¿Por qué ha salido ahora a la luz si llevaba doce años escrita? -Yo nunca quise presionar a la editorial, y por eso no insistía. El gran empujón se lo ha dado Ramón Villares, que consiguió un ejemplar y ha escrito el prólogo. -¿Qué fue lo que pasó con su familia cuando estalló la Guerra Civil? -A mi padre lo pilló como gobernador de Soria, donde estaba con mi madre y con mi hermana pequeña. Mi hermana Amparo, que todos creíamos que era la secretaria de Santiago Casares Quiroga, estaba trabajando en Madrid en el servicio de investigación, y yo y mi hermano estábamos en A Coruña. Yo conseguí esconder a mi hermano en un pueblo gallego, y el resto nos tuvimos que ir al exilio. Mi madre murió sin volver a ver a su hijo varón, y mi hermana Amparo no quiso volver a pisar Galicia porque tenía demasiado dolor. -¿Por qué cree que no funcionó la República? -Porque no se fue prudente. La falta de prudencia fue la que tumbó la República, se quería adelantar en cinco años lo que no se pudo en cien. Se hizo lo que se pudo, podría haber sido una maravilla porque había gente muy inteligente y cultísima, pero las cosas hay que hacerlas despacio. Que me perdonen, pero la República la tiraron entre la extrema izquierda y la extrema derecha. -¿Ha conseguido olvidar el dolor de esos años? -Lo pasé muy mal, porque mi familia quedó destrozada y he pasado cosas horribles. No guardo rencor a nadie, había gente buena en los dos bandos. -¿Ha pensado en escribir una segunda parte? -Eso dependerá de la aceptación que tenga el libro, pero me han quedado muchas cosas en el tintero. Soltando lastre sólo llega hasta la muerte de mi madre en París en 1942. Queda mucho por contar.