Blancos

La Voz

A CORUÑA

| O |

22 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

HASTA hace poco el apellido blanco me llevaba a la calle Real, a la fotografía, y al Dépor, donde jugó Jaime -fino interior- en la época de Veloso y Amancio. Como doble apellido recuerdo con respeto a don Benito Blanco-Rajoy -hijo de don Ramón, de Verín, que había instalado su bufete en Marineda- que culminó su carrera como jefe de la abogacía del Estado en esta provincia. Porque Blanco Amor era de Orense, provincia de la que creo procede este apellido tan limpio . Hoy los blanco más conocidos son Pati, antes del Dépor y ahora de El Corte Inglés; Eduardo, que nos enseña cosas del deporte, o Roberto -catedrático de política-, aunque no creo que sea cascarilleiro. Y, ¡cómo no!, el blanco del PSOE, una de las patas del taburete de Zapatero que, seguro, tampoco lo es. Y el boirensa Blanco Vila. ¿A qué viene esto? Pues a que en el siglo XVI, en La Gudiña nació Francisco Blanco que, amén de virtuoso, fue gran estudiante de Humanidades con los Jesuitas de Monterrey y la Universidad de Salamanca, donde enfermó de unas calenturas que le devolvieron a Galicia. De ahí pasó a Sevilla y terminó mártir: vale la pena seguir sus pasos, pues Pío IX le proclamó santo de la Iglesia Universal: gallego desconocido pero grande para Roma.