El cantatutor canario mostró todas sus caras como compositor e intérprete El concierto se enmarca en el ciclo «Música con raíces» que organiza el IMCE
15 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.De Pedro Guerra se espera compromiso. Lo tiene y lo ofrece sin que le resulte una losa demasiado pesada. En el Palacio de la Ópera se respiraba un ambiente que obligaba a eso. El No a la guerra estaba presente como un ritmo imparable. Y Guerra gritó paz. En estos tiempos en los que abunda la reivindicación, el cantautor canario navega a sus anchas. No tiene que rebuscar entre su repertorio para encontrar letras que denuncien injusticias. Así, ayer, ante cerca de mil espectadores, el músico canario dio rienda suelta a su Hijas de Eva , último trabajo discográfico en el que recorre catorce historias en las que se deja constancia de las agresiones y castigos que han sufrido mujeres de todo el mundo. El espectáculo, idéntico al presentado en Canarias hace un año y encargado por el gobierno insular, lleva al cantautor de gira por toda España. Se trata de un montaje de música y vídeo en el que cada canción va precedida de un texto que es leído por una mujer.Pero Pedro Guerra ya no es aquel chico tímido al que parecía que como mejor se encontraba era agarrado a su guitarra. No. Guerra no duda cuando levanta la voz para pedir paz o para reclamar el fin de las injusticias. Y parece empeñado en demostrar que los cantautores no tienen por qué ser unos tipos ensimismados y aburridos.