¿Se imaginan la glorieta de Os Castros sin semáforos? La pregunta se la hace Antonieta Candamio, que vive en Perillo, en el inicio de la N-VI. La respuesta está en Fomento. Mejor dicho, las soluciones que reclaman hasta cinco pancartas, con una pintada incluida, que han brotado de las ventanas de esta vía de acceso y en las que se piden soluciones a la falta de infraestructuras. Exigen seguridad para los peatones. Este domingo, un hombre fue atropellado. Reclaman protección para las casas. El pasado día 5, un coche se estrelló con un edificio tras subirse a la acera. El problema se extiende hasta Guísamo, en donde una mujer murió atropellada el sábado día 11. Delante de su casa y junto a su marido, que sufrió heridas de gravedad. En Perillo, hace dos años se instaló una pasarela y se retiraron unos semáforos, según recuerdan representantes de la asociación de vecinos. Este paso elevado se usa sólo en caso excepcional. «A los mayores nos da hasta vértigo utilizarla», explican.«Esto ya no es una carretera de circunvalación», afirma Candamio. La proliferación urbanística le da la razón. Pero, hasta Betanzos, la situación es muy similar.En un recorrido de ida y vuelta por la N-VI, de A Coruña a Betanzos, y si se hace a una hora de actividad, junto a la alta densidad de tráfico se detecta un desfile constante de peatones que intentan cruzar por zonas en las que no existen pasos adecuados o personas de todas las edades que discurren por los arcenes.A estas circunstancias se une el hecho de que ahora, desde hace trece días, los problemas de iluminación son otro contratiempo añadido. Más pancartas. «Hay farolas propiedad del Concello y otras, de Fomento. En el ministerio no contestan. El Ayuntamiento escucha pero no es muy operativo», afirman los vecinos de Perillo.En cuanto a las soluciones, los residentes en el tramo urbano de la N-VI creen que han de ser otros los que las busquen. La vía rápida es una de las posibilidades que se han barajado, y que desde el Ayuntamiento oleirense sí se ha insistido. El problema también alcanza a la limitación de velocidad. «Pero está claro que no se cumple. Nos dicen que la Guardia Civil no pone radares en Perillo porque no tiene espacio», afirma Antonieta Candamio. Insiste en que paga impuestos. Como lo hacen los vecinos que abren la puerta de sus casas y ven cómo circula la inseguridad por la N-VI.