Fue el 2 de enero de 1953, en el Teatro Rosalía de Castro, cuando el guitarrista Andrés Segovia actuó por primera vez en A Coruña. Sus anteriores visitas habían sido para embarcar en alguna de sus giras a América, según comentó a Luis Caparrós cuando le entrevistó para La Voz, en la sección Cinco minutos de charla .? El concierto estaba organizado por la Sociedad Filarmónica y en él había intervenido el alcalde coruñés Alfonso Molina, buen amigo del guitarrista andaluz, y que fue el primero en ir a saludarle al Hotel Embajador.?Un detalle curioso de este concierto fue que Molina dio orden de que los trolebuses que pasasen frente al Hotel Embajador durante la estancia del maestro no podían tocar el claxon, para no disturbar su descanso. Parece que la medida se extendió a las horas en que durase el concierto del Rosalía.?En la entrevista con Caparrós, Segovia se declaraba un gran defensor de la guitarra española frente a quienes decían que era un instrumento monótono. «Todos los instrumentos -manifestaba- son nobles, pero la guitarra es particularmente bella. Posee un timbre y un color del sonido que no tiene el piano, aun siendo éste más amplio. Pero la calidad no tiene nada que ver con la calidad. La guitarra posee también una irisación de sonidos que no tiene el piano. El violín, por otra parte, es más sonoro, pero no es polifónico, como la guitarra».?Segovia añadió que tenía cinco guitarras, pero casi siempre usaba sólo dos. A la que tenía más cariño era a una vieja con la que había hecho su aprendizaje. Cada mes recibía varias guitarras de los fabricantes para que probase con ellas, pero seguía inclinándose por aquellas dos.?La sala del Teatro Rosalía fue incapaz de albergar a todos los que querían oír al maestro de Linares. Interpretó Pavana y gallarda , de Sanz; Andante y Allegretto , de Sor; Fantasía , de Joaquín Turina; Sonatina , de Moreno Torroba; Tema con variaciones , de Sor; la Dourrée , de Juan Sebastián Bach, y Sevilla , de Isaac Albéniz. ?? Ovaciones? Las ovaciones fueron tan prolongadas y entusiastas que el maestro tuvo que salir cuatro veces a escena e interpretar nuevas piezas, como Torre Bermeja , de Albéniz, y Trémulo-estudio , de Tárrega. En el palco presidencial, junto al alcalde Molina, escuchó el concierto la cantante y guitarrista brasileña Olga Praguer Coello, que acababa de actuar en el auditorio del Ateneo de Madrid.? Escribiría el crítico de La Voz, Ramón de Castro: «Probablemente, la técnica de la guitarra sea la más difícil entre las de todos los instrumentos y, sin embargo, el dominio de Segovia es tal que, superadas tales dificultades, puede obtener constantes matices como si para cada obra cambiase de instrumento».