Demoras post-terminal

R. D. Seoane? A CORUÑA?

A CORUÑA

?i fuesen los Reyes Magos, habría que escribirles en septiembre. Porque ni en camello, ni desde Oriente, se tarda tanto en recibir respuesta. Los retrasos cuando se trata con Iberia no sólo acampan en la terminal del aeropuerto. Más de dos meses de demora registra la compañía (y eso que tiene alas) a la hora de contestar a las reclamaciones de sus usuarios. Será porque son legión. Los pasajeros y las quejas, claro.? Tanta espera tampoco tiene demasiada recompensa. Unas disculpas, tardías pero disculpas, y vagas explicaciones. Así lo demuestra la firma en una carta de contestación a la queja planteada el 29 de septiembre por el retraso de tres horas de un vuelo entre Barajas y Alvedro que finalmente aterrizó, de madrugada, en Lavacolla. ¿Les suena? Aunque con remite del 4 de diciembre, la respuesta llegó a su destino el 27, casi tres meses después del motín a bordo del aparato. El motivo de tanto desatino aquel ya lejano día fue, según la compañía, «las pequeñas demoras acumuladas en trayectos anteriores realizados por el mismo avión». Iberia, ya se sabe, suma y sigue.