El peso y el tamaño determinan la forma de viajar de los animales

La Voz

A CORUÑA

Cuco pesa ocho kilos. Eso quiere decir que tiene que viajar en la bodega del avión, en un apartado especial al lado del equipaje. El procedimiento requiere que se registre la forma en la que va a viajar el animal. También incluye que, en este caso los perros, sean recogidos en mano por un operario y entregado por otro en el lugar de destino.? Todos estos pasos se siguieron a la hora de facturar al perro perdido durante casi seis horas. «Se creen que es como una maleta», manifestaba indignada la dueña del animal. Mientras, su marido realizaba gestiones antes los responsables de Alvedro y de los aeródromos de Valencia y de Madrid. Una negociación a tres bandas en la que la tónica principal era que nadie en el aeropuerto sabía que en el vuelo Madrid-A Coruña viajaba un perro.?? Denuncia? Una vez que el perro regresó a manos de sus propietarios, el buen humor se dibujó en la familia Martínez. Antes, lo que se avecinaba era una denuncia. Y un disgusto para las dos pequeñas difícil de olvidar en Navidad. Ya con Cuco a salvo de las combinaciones aéreas, pisando suelo de Alvedro, lo primero que se hizo fue llamar a las dos hermanas para contarles que el perro había aparecido. Casi querían que el propio animal contara su experiencia. Pero Cuco no tenía ni sed.