El marisco de lugares «descontaminados» entró ayer en los congeladores de decenas de coruñeses, que se aseguraron así que su Nochebuena no dependa del fuel del «Prestige»
19 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La marea negra rodea el mercado de la plaza de Lugo. Allí, emboscados entre hielo y billetes oliendo a pescado, están los últimos de Filipinas, los que pueden ser los últimos percebes y centollos limpios . «Esta vez sí que me voy al garete», pronostica Aurora, que ayer vendía percebes de Aguiño y centollos de Ferrol. «Hay que buscar mercancía de las zonas a las que no ha llegado la contaminación», explica. Esos percebes oscilaban entre los 39 y los 120 euros, dependiendo del tamaño. «Por ahora no hay problemas de abastecimiento, y es que esta ciudad no sólo se nutre del producto autóctono», matiza Aurora. «De todos modos, el problema no es sólo el fuel. La gente, aunque el marisco esté en perfectas condiciones, no compra», concluye. Congelador Muchos coruñeses se acercaron ayer a la plaza de Lugo a comprar marisco «para meterlo en el congelador para Navidad», explica Emilia Capelán, una pescantina. Decenas de ciudadanos se desplazaron hasta la plaza para que su Nochebuena no dependa del fuel pesado del Prestige . Y es que en A Guarda lo más patente era la incertidumbre por el futuro de la mercancía gallega. Porque la que llega de otros lugares seguirá aterrizando en la plaza. Capelán lamentó la pérdida de las centollas de Camelle, «las mejores que existen». Lo que no faltó, ni es previsible que falte, es el pescado, procedente de caladeros de todo el mundo. La esperanza de las pescantinas, que confiaban en que el buque resistiese, se vio ayer truncada. Capelán resumió el sentir de la plaza: «Con el Prestige se hunde Galicia entera».