Ninguna embarcación salió ayer a faenar por miedo a la marea negra La Cofradía de Miño, dedicada casi exclusivamente al marisqueo, fue la menos afectada
19 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.A Amarrados por decreto ley. Así se sienten los miembros de la comunidad de pescadores de A Coruña y su área metropolitana. Ayer, primer día en puerto, las veinticuatro horas se hicieran más largas que nunca bajo la sombra del Prestige . Ninguno de los más de medio centenar de barcos del palangre, la bajura o el cerco se hicieron a la mar. «Nos intentámolo onte, pero atopamos un pouco de graxa, tamén algo de petróleo. Non nos atrevemos nin a largar o aparello e voltamos a terra para avisar ás autoridades», informa un portavoz de la Cofradía de Sada. En Mera, los oficinistas no paran de hacer fotocopias con los datos de las indemnizaciones a las que tienen derecho los diecisiete barcos que permanecen en el muelle por expresa orden gubernativa. Sólo los sesenta adscritos a la Cofradía de Miño mantienen su actividad diaria con la normalidad propia de las horas anteriores al derrame de fuel del Prestige. «Aquí nos dedicamos fundamentalmente al marisqueo a pie. Las almejas son nuestra especialidad», explica María José Crespo, responsable de la Cofradía local.