José Camba se inició en EE.UU. en los trabajos de voluntariado. Tras su jubilación y regreso a Galicia, es un claro defensor de este tipo de ayuda
26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Nació en Carral, pero tiene aspecto de extranjero. Quizás por sus 29 años trabajando para la administración estadounidense en Nueva York. Allí comenzó a trabajar como voluntario y a su regreso a su tierra decidió seguir apostando por ayudar a gente con problemas. -¿Cómo empezó a trabajar como voluntario? -En Nueva York me di cuenta que tenía mucho tiempo libre y empecé a colaborar en la Fundación Ronald McDonalds de niños con cáncer. Incluso apadrine a cuatro. Tres se murieron, pero uno venezolano sobrevive. A veces te daban ganas de tirar la toalla, porque me pasaron cosas muy dolorosas. -Usted está en el voluntariado del Juan Canalejo. -Sí, supe que querían montar una asociación y me apunté. Hablo cuatro idiomas y pensé que podía ser útil. Hicimos un cursillo y me seleccionaron. Éramos 75 y el abuelo de todos era yo. Me ocupo de la tramitación de la documentación para los pacientes. -¿Colabora con más asociaciones? -Con el programa de voluntariado del Concello de Cambre y vamos intentar montar uno en Ordes. -¿Le queda tiempo para usted? -De verdad que me queda. Cuando veo en los periódicos prejubilaciones siempre pienso que lo hacen en los mejores años de trabajo y me pregunto qué van a hacer ahora en casa. Aquí, sólo los jóvenes se implican en el voluntariado, pero los mayores no. Otra gente piensa en el dinero, yo no pienso en eso. Aquí es distinto, pero en Estados Unidos la gente y las empresas estan más concienciadas. Allí es más fácil conseguir patrocinadores.