En el Rosalía de Castro se representó «O País da comedia».Los amigos de Arzúa en A Coruña celebraron una fiesta. La Asociación de Talleres se reunió en Pastoriza
26 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Sonrisa La de los actores de la obra O país da comedia , y la de su público. Sonrisa en el rostro de todos los que hoy piensan que se han levantado tarde, y resulta que es una hora antes. Sonrisa dibujada en la cara de los amigos de Arzúa en A Coruña que se fueron de comilona. Lo mismo hicieron los de la Asociación Provincial de Talleres que celebraron su encuentro anual entre muchas sonrisas. Debe de ser el efecto Woody Allen , pero este último, y muy largo, domingo de otoño estoy con espíritu positivo. Humor gallego Ahí tienen a Carlos Blanco , Ernesto Chao , el joven Santi Romay , Quico Cadaval , y Mabel Rivera . Todos conocidos de la escena gallega y habituales de series de televisión. Este fin de semana dieron rienda suelta al humor en el Rosalía de Castro. Antes de la función posaron en el teatro con la mejor de sus sonrisas. Los de Arzúa ¡Vaya concentración! Como todos lo años se reunieron para mantener vivo el amor a su tierra de origen. Viven y trabajan en A Coruña pero son hijos del queso. La entusiasta comisión organizadora eligió este año el restaurante Casa Lola de Arteixo para celebrar el encuentro arzuano al que asistió el alcalde, Manuel Moscoso . Hoy tienen una hora más recuperarse. Lejos del taller Aparcaron el coche y disfrutaron de la fiesta en el mesón de Pastoriza. Antes, se celebró la asamblea general de la asociación que agrupa a los talleres de reparación de vehículos y que preside Juan Manuel Cancela . Una placa de recuerdo se llevaron José Longueira Temprano , José y Luis López Fondevila , José María Mosquera , y Felipe Cotelo Gerpe , entre otros. Más encuentros Éste dura ya veinticinco años. Unidos por la raqueta, los doce integrantes de la Peña Limón celebraron ayer sus bodas de plata en el Club de Tenis bajo la presidencia del alma máter del grupo, Manolo Carretero . Presumen de haber hecho de todo. Y, para dejar constancia de su presencia en el Club, en donde organizan dos terrenos al año, plantaron un árbol -limonero, claro- en los jardines. Ya tienen hijos. Les falta escribir un libro.