Los vecinos creen que un vertido incontrolado pudo provocar la intoxicación de los animales Es la segunda contaminación que se produce en el plazo de un mes
04 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A Una vez más, el Mandeo. Ahora también el Mendo y la ría de Betanzos. En la comarca mariñana no ganan para sustos. Si hace un par de semanas eran decenas de truchas las que aparecían flotando sobre las aguas del Mandeo a la altura del término municipal de Aranga, ayer eran cientos de sollas las que venían a morir al centro urbano de la capital brigantina, cerca de A Ponte Nova y la pasarela del ferrocarril. En más ocasiones Los vecinos de la zona han asegurado que no es la primera vez que se produce un suceso como este en el cauce, si bien ninguno se ha atrevido a enumerar cuáles son las causas que han podido arrastrar a tantos peces muertos a las aguas betanceiras. Demasiadas especulaciones y pocas evidencias. Aunque a la mayoría de los residentes no les cabe ninguna duda de que «se trata de un vertido incontrolado», según manifestaron. Las sollas son, como los rodaballos, una especie perteneciente a la fauna marina que, durante las primeras semanas del otoño, suben hacia los ríos para desovar. Vienen haciéndolo «de toda la vida», comentó un vecino, «pero hace ya tres o cuatro años que la suciedad las contamina», añadió. Los expertos aseguran que la muerte de las sollas se produce porque, dada la escasa limpieza de los ríos, ellas mismas optan por salir a la superficie en busca de oxígeno. «El contacto con el aire las ahoga», sentenciaron los expertos.