Una mujer denuncia a su hermano por pegarle en el velatorio de su padre

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

JOSÉ TOMÁS

La víctima dice que las desavenencias se deben a que ella se casó con un hombre de color El acusado le negó la entrada a la capilla fúnebre «porque nunca cuidó a la familia»

25 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A A Elisa y a Juan H.G. se les nota a chorros que su cariño se envenenó mucho antes de que su padre estuviera de cuerpo presente. Ella defiende que lo que fumigó la relación fue su boda con un hombre de color. «Mi familia nunca aceptó que me casara con un negro», dijo. Él sostiene que, con lo que anduvo su hermana del brazo de su padre en toda la vida, no hubiese pisado diez kilos de uva. Si hubiese hecho lo que él, apuntarse a un curso de geriatría de la Cruz Roja para cuidar a su padre, «la respetaría». Los hermanos se vieron ayer de nuevo las caras en los Juzgados. La última vez fue en el velatorio de su progenitor, en los tanatorios Génesis, el pasado 26 de abril. Ambos defendieron su verdad ante el juez. Elisa no se apea de que, al llegar a la capilla fúnebre, se acercó a la vitrina «para rezar a mi padre una última oración». En eso, oyó al hermano decir que se marchara, «que la mato, que la incrusto en el cristal». Elisa pidió un tiempo para despedirse del fallecido, pero «Juan cogió un sofá de madera y me lo lanzó a la cabeza». Suerte que falló. La voz de Elisa se fue encogiendo a medida que desgranaba recuerdos. Sus palabras sonaban a disparos de rabia contra el cielo: «Me cogió con fuerza por el brazo y me zapateó en el suelo. Me dolió mucho». Una amiga de Elisa apoyó la versión de ésta. Por el efecto dominó, cuando la denunciante caía al suelo, también se la llevó a ella por delante. Hospital Hubo otro episodio anterior. Cuando el padre de ambos agonizaba en el hospital San Rafael. Elisa lo fue a ver y su hermano la echó. Y según una testigo, Juan la amenazó de muerte si se atrevía a ir al entierro. El denunciado tiene otra versión de lo ocurrido. Aparte de jurar que nunca agredió a Elisa ni, mucho menos, la amenazó, le dijo al fiscal que evitó que su hermana apareciese por el velatorio «y la invité a salir porque mi padre no la quería ver, ni muerto». Repitió varias veces que la denunciante siempre pasó de su familia, que «nunca los cuidó». Sobre la relación de su hermana con un negro, Juan asegura que le da «igual que sea negro, indio o amarillo. No es por eso, sino porque no tiene derecho a velar un cuerpo que nunca respetó». El juicio quedó visto para sentencia. Si el juez declara culpable a Juan, éste deberá pagar una multa de 60 euros por una falta de malos tratos.