Una noche de patrulla por la «tranquila» ciudad de A Coruña
17 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«Patrulla lo que quieras. Pero A Coruña es una ciudad tranquila. Ya te aviso que no vas a ver grandes intervenciones». El comisario Peña avisaba, como pasa en esas películas que empiezan por el final. Por aquello de que la movida suele tener efectos colaterales, el encuentro con la ley se fija para el viernes noche. El flash back en el plato de sopa del comisario Peña comienza bien: con nocturnidad y alevosía. : Toma de contacto. Ramón Rollé y Ángel Ferreiro. Los dos, con 30 años de experiencia en el cuerpo. Los dos, expertos en las calles coruñesas. 22. 30 horas. Un coche zeta y a patrullar. Las anécdotas amenizan la velada: «¿Te acuerdas -pregunta el subinspector Rogé a su compañero- cuando vino Camarón y tuvimos que ir todos los coches patrulla al concierto por que se habían liado a tiros entre los clanes gitanos?». De repente, los policías anuncian por radio que vuelven al «hotel 20» -así llaman a la comisaría- a recoger a un agente en prácticas. : El nuevo. José Pariente completa su formación como inspector. Cinco en el coche, rumbo a la antigua Conservera Celta a controlar a los furtivos, junto a policía autonómica y Guardia Civil. Como detengan a alguien va a tener que ir en el maletero. : Mucha, mucha policía. Doce agentes se suman a los vigilantes habituales. Sólo falta Sabina. Los furtivos los han visto llegar y pasean tranquilamente por la zona. Carlos, Luis Ángel y Daniel -16, 14 y 13 años- andan por allí: «Ayer estuvimos mariscando y levantamos unos cien euros cada uno. Si llegamos a saber que vienen estos hoy, nos vamos de fiesta». La marea sube y se lleva a los policías, que abandonan la zona en busca de actividad. Los furtivos se han ido a dormir. : Noche de fiesta. Dos avisos en siete horas de patrulla. Perfil de los protagonistas: hombres y con unas cuantas copas de más. El primero no podía levantarse del suelo e intervino la Cruz Roja. Al segundo lo sacó otro coche policía de la avenida de Alfonso Molina, por donde caminaba en busca de un night club . Rollé se encoge de hombros: «Esto no es el Bronx». : Regreso al «hotel». A las tres, un alto para tomar algo en un bar. Viernes noche y en el plus hay mucho más movimiento que en las calles coruñesas. Las cinco y media, la patrulla vuelve a casa, al «hotel 20». Acertó Peña: Starsky y Hutch sólo vendrían a A Coruña de vacaciones.