Fue el gran apoyo en vida de su esposo Luis Seoane y, fallecido éste, la mantenedora del gran legado artístico y cultural de su obra, plasmado en la Fundación que lleva su nombre. Nació en A Coruña en 1912 y conoció a Luis, que era su primo, cuando éste volvió a los 11 años de Buenos Aires. Posteriormente se hicieron novios, cuando el futuro pintor estudiaba Derecho en la Universidade de Santiago. Declarada la Guerra Civil, Maruxa vio la represión fascista en su propia familia, pues su hermano Manuel, médico, que vivía en una casa de A Pasaxe, fue paseado . También a su novio Luis quisieron matarle, por lo que terminó en el exilio argentino. Antes de salir para reunirse ambos, Maruxa se casó con él por poderes, en 1937, en la coruñesa iglesia de San Jorge. En Buenos Aires, Seoane realizó una de las obras culturales más dignas de elogio que pudo realizar exiliado alguno. Desde editoriales a diarios, conferencias y exposiciones, poco quedaría por hacer. A partir de 1967, Maruxa y Luis comenzaron a venir a Galicia, al menos una vez cada año, aunque al pintor siempre le costaba dejar definitivamente el país en el que había nacido. Regreso En 1979 el matrimonio se instaló definitivamente en A Coruña, en un piso de la Torre Riazor, en la calle Calvo Sotelo, frente a la ensenada del Orzán. Sin embargo, Luis pudo disfrutarla poco, pues un mes después, el cinco de abril, fallecía. Posteriormente, Maruxa acometió la labor de levantar la casa de Buenos Aires, recoger la biblioteca de arte de más de 2.500 volúmenes y traer todos los cuadros que allí había. La gran idea de Maruxa fue recoger el inmenso legado artísitico y cultural de su esposo en una fundación, lo cual se consiguió al habilitar el Ayuntamiento coruñés para tal misión el cuartel de Macanaz. Maruxa Seoane padece desde hace tiempo del corazón, pero ella, cual junco al viento, resiste. César Casal terminaba en una reciente entrevista en La Voz con estas palabras: «Tiene presencia de pájaro encantador. Se ayuda del bastón y uno se da cuenta de que todos los pasos de su vida los ha dado por su marido».