Un fresco del pintor espera destino tras ser recortado de una pared del antiguo bar León Hay un Lugrís en una lavandería del Orzán. Surrealista destino provisional para una obra del maestro surrealista. Allí espera destino tras ser extirpado de una pared del antiguo bar León. Tiene historia este fresco. Con él abonó el pintor parte de su hospedaje en la pensión que antaño había sobre el citado local. En aquella época, el bohemio artista formaba dúo crápula con Avilés de Taramancos. Años después, alguien borró la firma de la obra, lo que da una pincelada de novela revertiana a esta historia.
02 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Donde antes había una firma, ahora se aprecian rayas. Dicen que alguien los perpetró con la meta de mutilar la obra. Lo hizo, al parecer, para «vengarse» de los propietarios del bajo. Lo cuenta Pablo Viñas, que en septiembre abrirá una vinoteca en ese local de la calle de la Estrella antes ocupado por el bar León. No entiende de arte este hostelero. Vio olas, una ballena y un marinero e intuyó que aquel era el trazo de Urbano Lugrís. Lo consultó con unos expertos, que asintieron. Lo acredita también el pintor Alfonso Abelenda: «Lo pintó en la época en que vivía en la pensión que había encima del bar. Era su forma de pagar». En aquel tiempo, también se hospedaba allí el poeta Avilés de Taramancos, al que se le dedicará el próximo día de las Letras Galegas. Compartían la pasión artística. Y la etílica. Vivieron muchas noches de copas vacías y ceniceros llenos. «Hablamos de finales de los 50», explica Abelenda. Urbano Lugrís pagó las tazas con tres frescos. Dos están en una finca que los propietarios del local tienen en el área metropolitana. Pablo Viñas, el arrendatario, ha trasladado el otro a una lavandería de la calle Vista. Tapado con una manta blanca, aguarda destino. «Seguramente lo restauremos y lo volveremos a colocar en el local», avanza. Se llamará Maridaje, y en el que habrá «más de 200 referencias de vinos». El primer brindis será, seguro, en honor de Urbano Lugrís.