No le correspondía hablar a él, pero lo pidió. Y su grupo parlamentario le concedió el deseo. Henrique Tello se despidió ayer del Parlamento Gallego (se centrará en el Ayuntamiento coruñés) «coa defensa de algo tan xusto e querido para min», según sus palabras. Hablaba, claro, de la candidatura de la torre de Hércules a Patrimonio de la Humanidad. Empezó diciendo que esta iniciativa «é unha reparación histórica» tras los «moitos anos» de abandono que sufrió el monumento. Lamentó que, en la actualidad, el símbolo de la ciudad sólo se pueda ver desde «un córner» debido a la «irracionalidade urbanística» con la que crecieron Orzán y Riazor. Tras la crítica, el nacionalista se puso sentimental y repasó la historia del faro y su costa, sin omitir los malos momentos, como la cuchillada de acero del Mar Egeo , el hundimiento del Isla o la reciente desaparición de cuatro marineros de Lorbé. Hasta se acordó de los que fueron fusilados en el Campo da Rata durante la Guerra Civil. En la que fue su última intervención en el Parlamento Gallego, Tello citó a todos los presentes, en un futuro cercano, «ó pé da Torre» para celebrar la declaración del monumento como Patrimonio de la Humanidad. Socialistas, nacionalistas y populares aplaudieron tras la intervención. El presidente del Parlamento, José María García Leira, le deseó en sus futuras labores «os mesmos éxitos que tivo nesta Cámara». Y todos aplaudieron de nuevo.