La cantera del Palacio de Congresos pierde piedras. Alguna cayó sobre la calle. Acudieron entonces los operarios del Ayuntamiento y los bomberos a retirar escombros y las rocas que amenazaban con precipitarse a la vía. También limpiaron la maleza que se abría paso en la parte alta, a lo largo del cierre del parque de Santa Margarita. Aquello parecía un bosque. Y cuál fue la sorpresa de los obreros de la empresa concesionaria de los trabajos al encontrar ocultos bajo las silvas varios bolsos de señora, carteras, mantas y hasta una caja de caudales. ¿Cómo había llegado aquello allí? Los amantes de lo ajeno dejaban entre los matorrales lo que no les importaba. Una vez retirado el dinero del monedero, un lugar seguro para eliminar pistas era la cantera del Palacio de Congresos. Jeringuillas «Había de todo», comenta uno de los operarios que llevó a cabo las tareas de eliminar los rastrojos. «Sobre todo, nos cansamos de quitar jeringuillas, pero lo que nos llamó la atención fue la cantidad de bolsos y billeteras que encontramos», destaca su compañero. Otra cosa que les sorprendió fue que los cacos habían construido toda una vivienda entre los matorrales. En medio de las silvas había una habitación con mantas en el suelo y signos evidentes de que allí dormía alguien.