La palabra se prestaba al chiste fácil. «¿Y esos pendones?», se preguntaba con inocencia un paisano ante los cincos paños con los escudos de la ciudad que desde ayer cuelgan de la fachada del palacio de María Pita. Su vecino de fila replicaba al instante: «¿A cuáles te refieres?». Socarrones, los vecinos que en el mediodía de ayer se citaron en la plaza de María Pita para contemplar los nuevos reposteros no acertaban a señalar cuál era su favorito. Cuando el alcalde en funciones, Javier Losada, departía con la prensa sobre la eterna polémica del topónimo, un grupo de turistas se sumó de oyente a la improvisada rueda. Al oír a Losada hablar de los diferentes nombres de A Coruña, un viajero inglés esperó a que el político terminase su intervención para poder preguntarle, con aire preocupado, sobre el cambio: «Perdone, ¿entonces cómo se llama ahora la ciudad?».