JUAN R.GÓMEZ-ALLER AL DÍA El Aquarium Finisterrae acoge una exposición de caballitos de mar de todo el planeta
15 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.«¡Me matan las fotos con flash!». Un cartel azul avisa sobre uno de los peligros que acechan la pecera del dragón marino. Aquarium Finisterrae, ocho de la tarde. Minutos antes, el vestíbulo de la sala Alexander von Humboldt era un hervidero de gente. Ramón Núñez Centella, director de los museos científicos de la ciudad, presentaba la mayor exposición de caballitos de mar del mundo. «Este tipo de retos se llevan a cabo en colaboración con otros acuarios del mundo», explicó. A su lado, el director del National Marine Aquarium de Plymouth, colaborador del coruñés en este proyecto, comentaba el extremadamente difícil proceso de conservación de los caballitos de mar. «Hasta ahora sólo han podido conservarlos durante largo tiempo en los acuarios de Monterrey y Plymouth. Le llega el turno a A Coruña». Mientras hablan, la exposición se abre en Internet para curiosos de todo el mundo. Fuera de la Red y dentro del Acuario, el espectáculo es «maravilloso», como opina uno de los visitantes. La estrella de la presentación es el dragón marino, un caballito de mar del sur de Australia, con ojos rojos y extremidades ramificadas como plantas o algas que le esconden a la perfección. Eso sí, ni un broker de Wall Street le sigue a la zaga en estrés. Se mueren sólo con mirarlos. De hecho, los responsables del acuario les han provisto de un cristal similar al de los interrogatorios. Los caballitos no ven lo que ocurre fuera, sólo un espejo. Núñez ya avisaba a la entrada que «a algunos de estos animales los puede matar un flash». Los invitados no pueden separar la vista de los animales. Pequeños y de algún modo mitológicos, fascinantes. Antes de irme, vuelvo a mirar la pecera estrella. Un dragón con un ojo rojo me observa bajo las aguas del Finisterrae.