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Un rincón con mucha música

La Voz

A CORUÑA

FRANCISCO ESPIÑEIRA FANDIÑO CRÓNICA El maestro Anta entró en el callejero al ritmo de «O Furricallo» O Furricallo

12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

no es una música cualquiera. Es uno de los símbolos del cancionero popular gallego. Su autor, el maestro Adolfo Anta Seoane, la compuso en una época en la que todo lo que sonara a Rosalía estaba bajo el yugo de la opresión. Así lo recordaba ayer su hija Lolita, vecina del barrio donde está la calle. Ella, emocionada, del brazo de su marido, Carlos Castro Guerra, y acompañada de su hermano, no pudo evitar las lágrimas mientras sonaban los primeros acordes de la Marcha del antiguo Reino de Galicia en las gaitas y tambores de un veterano grupo de artistas, otrora compañeros del homenajeado. Y su calle tuvo, además, la misma música que le acompañó toda su vida, desde que se instaló en A Coruña en 1923, con apenas 23 años recién cumplidos y tras un largo periplo por Asturias, Andalucía y Valencia como consecuencia de su trayectoria militar y la de su padre. Por eso, el colectivo Airiños da Torre le dedicó una breve actuación a cargo de sus intérpretes más jóvenes. Y Julia, la biznieta del desaparecido maestro Anta, comprendió entonces que la música había sido para su bisabuelo un dulce mucho más sabroso que el de cualquier chocolate. Así lo hizo constar también la concejala de Parques y Jardines, María José Cebreiro, que se encargó de presidir el acto a espaldas de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en medio de las humildes casas sociales de Labañou, a tiro de piedra del Millennium. «La música fue su faro, el camino por el que avanzar en una época repleta de incomodidades. Por eso se tiene tan merecido este homenaje, que no es más que el reconocimiento de sus amigos y conciudadanos», explicó la edil bajo un orballo que no hizo más que acrecentar el acento gallego de la celebración.