PABLO PORTABALES EL PULSO DE LA CIUDAD
12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.LA BÚSQUEDA resultó difícil. Muy difícil, que diría Arsenio. Pero, al fin, localicé uno de los balones que fueron a parar a la grada durante la final de la Copa del Rey. Y no es una pelota cualquiera. Es la pelota. La que Sergio envió al graderío cuando el árbitro dio el último pitido del partido. Una semana después de la gran noche, los protagonistas de la singular parada posaron con un trofeo que no tiene precio. Muchos pagarían por tenerlo. Jesús Vázquez Felpete fue el que cogió el balón. Me enseña la herida que tiene en la pierna a consecuencia de la estirada «lo vi venir, venir, venir, fue como un milagro». A SU LADO estaba la butaca vacía que dejó Manuel Rodríguez Almeida, que no pudo resistir los últimos minutos de la final y se fue a hablar con uno de los empleados del estadio. «En el partido contra el Valencia me dio una lipotimia y preferí no repetir la experiencia». Manuel es el propietario del bar Chispa, en la avenida de Navarra. Ya encargó una urna de cristal para guardar el balón, y la colgará de una de las paredes del local. Además, la mayoría de jugadores firmaron sobre el cuero. Sergio alucinó y Amavisca fue el que más se alegró con la historia. Con Jesús y Manolo fueron en coche a Madrid José Luis Otero Gendre y José Fernando Miranda García. Ahí tienen al feliz cuarteto con el preciado regalo que les cayó del cielo blanquiazul. Para salir en la foto se vistieron igual que fueron al Bernabéu. Antes de marcharme del animado bar, uno de ellos me sugiere el titular: «El balón del centenario está en Monte Alto». A ESTE QUERIDO barrio de la ciudad no irá el próximo lunes la Tuna de Veteranos, pero sí que recorrerá las principales calles del centro. Rondarán a las Pepitas, Pepas, Josefas, y demás variantes del nombre, que vivan en la zona comprendida, más o menos, entre la plaza de Pontevedra y la Ciudad Vieja. También cantarán en los restaurantes en los que cene alguna mujer que esté de santo. Antonio Gundín y Napoleón, dos de los impulsores del proyecto, me comentan que cuentan con el respaldo total del Ayuntamiento. Palau quiere extender la idea a todos los barrios de la ciudad y añadir nuevas fechas, es decir, que las rondallas canten en un futuro a las Cármenes, Charos, Marías o Pilares. Y lo que te rondaré morena. El lunes por la noche se sumará a la fiesta un grupo de Pontedeume. Las interesadas en recibir la visita nocturna de los tunos pueden apuntarse llamando al teléfono 981 184 337.